Jardines que perduran en el tiempo. El conocimiento en su conservación es lo que los hace sostenibles años tras año.
Cada parcela tiene condiciones propias: orientación, suelo, drenaje, viento, sombras, vistas, privacidad y uso real. Un buen diseño las respeta. Un diseño sin criterio se paga durante años en riegos mal planteados, especies que no prosperan y mantenimiento descompensado.
Lectura de parcela: orientación, sombras estacionales, viento, vistas y zonas de uso
Revisión de suelo, drenaje y puntos conflictivos (encharcamientos, compactación, pendientes)
Evaluación de vegetación existente y su estado (qué se conserva, qué se adapta, qué se sustituye)
Revisión de instalaciones (riego, arquetas, iluminación, acometidas)
Conversación contigo sobre uso, rutina, niños, mascotas, piscina, privacidad y nivel de mantenimiento deseado
Vamos a la parcela, escuchamos y tomamos datos reales. No se trata de “pasar a ver”: es diagnóstico y criterio.
Entregamos una propuesta coherente: planos, selección de especies, criterio de plantación, estimación orientativa de ejecución y visión de mantenimiento futuro. Todo claro, documentado y pensado para durar.
Revisamos contigo y cerramos el proyecto con total claridad antes de ejecutar.
Si diseñamos nosotros, supervisamos la ejecución con el mismo criterio. Y si ya tienes proyecto de un tercero, lo ejecutamos con fidelidad técnica.
Diseñamos para que el jardín mejore con los años, no para “efecto inmediato”.
Eso implica: