¿Cómo hacer rocallas para un jardín pequeño?

Para darle un toque especial a cualquier hogar no cabe duda de que el jardín es la clave para que luzca muy llamativo. Si quieres optar por rocallas para un jardín pequeño, debes tener en cuenta que esto le aportará un toque muy especial a tu jardín gracias a que las piedras son su elemento esencial.

Si buscas planificar un jardín de rocallas de un tamaño compacto, te recomendamos que sigas leyendo porque aquí encontrarás muchos consejos para lograrlo. Esto te permitirá cambiar el paisaje, y crearás una zona con una personalidad diferente que atrapará la atención de quienes estén en casa.

Pasos que te permitirán crear rocallas para un jardín pequeño

La combinación de piedras con plantas es una tradición bastante antigua que se remonta al siglo XIX, y que se inspiran en el paisaje de los Alpes. Para crear uno de estos conjuntos vegetales lo mejor será seguir estos pasos para crearlos:

Elige un diseño

Antes de iniciar una rocalla, es necesario tomarse un tiempo para diseñarla, especialmente porque no hablamos únicamente de piedras y plantas. En este tipo de jardines también se pueden incluir fuentes, estanques e incluso cascadas de agua, por lo que necesitarás una planificación minuciosa.

No es recomendable jugar con las simetrías ni con los planteamientos estructurados, por lo que siempre es mejor optar por un número impar de piedras. Esto puede simular desorganización a la hora de plantar nuestras plantas.

También debemos fijarnos en el desnivel, o en e escalonado de este tipo de jardines, y si no lo tenemos se puede crear de forma artificial. Para hacerlo puedes hacer un cierre alrededor de la rocalla, porque serviría para sostenerla y para que siga las pautas del conjunto.

Definir la posición de la rocalla

La ubicación en el jardín será clave, porque debe estar situada en un lugar con una buena luz directa. También es importante que se encuentre protegida del viento, al mismo tiempo que debe contar con una buena ventilación.

Es importante mantenerla alejada de las construcciones y de los árboles, porque se pueden generar sombras indeseadas o el diseño no quedará tan bien como buscas. Es importante reconocer el tipo de suelo, porque este debe ser preferiblemente arenoso para que sea permeable, porque así las plantas crecerán adecuadamente.

Crea un drenaje en el terreno

La humedad excesiva hará más mal que bien a la rocalla, por lo que es imprescindible crear un buen drenaje. Las rocallas requieren de una evacuación de agua mayor de lo habitual, por lo que es necesario el desnivel y tendremos que contar con una capa drenante.

Para crear esta capa se debe mezclar arena gruesa con perlita y otros elementos como trozos de macetas para filtrar el agua. Esta capa tiene que tener entre 30 a 40 centímetros de grosor para que el agua se pueda evacuar correctamente. 

Traza un esquema de piedra para rellenar el terreno

Una vez que tengamos el suelo preparado será el momento de colocar las piedras, y si tenemos piedras de la zona donde vivimos será espectacular. Al momento de colocar las piedras tenemos que fijarnos en las más grandes estén siempre colocadas en la base, porque son las que aportarán estabilidad.

Estas piedras deben estar enterradas en dos terceras partes de su volumen, porque así evitaremos que se desplacen con el agua de lluvia o el paso del tiempo. Será vital dejar separaciones entre cada piedra, porque así el agua correrá sin mover las piedras y las plantas crecerán libremente.

Cuando tengamos las piedras de la rocalla colocadas, será el momento de rellenar el terreno con humus de lombriz. A continuación, será el momento de ir colocando las piedras más pequeñas en la parte superior, y de forma simultánea podrás rellenar con sustrato para fijarlas al terreno.

Define los colores de las plantas

Una vez que hemos construido la rocalla será necesario esperar entre dos semanas y un mes, que es el tiempo necesario para que el sustrato y las piedras se asienten. En este momento será que empezaremos a plantar para que las plantas puedan crecer adecuadamente.

Es importante definir los colores de las plantas de la rocalla, y para ello debemos tener en cuenta que la base cromática siempre será el verde. La incorporación de colores adicionales tiene que ser cuidadosa, y la presencia de plantas con flor debe estar reducida para aportar pequeños toques de color.

Elige las plantas

Es un aspecto a tomarse en cuenta, y por este motivo tendrás que saber cuáles son las mejores plantas para tu rocalla. Lo ideal es contar con plantas arbustivas, plantas tapizantes y plantas que trepen.

Es importante que escojas plantas que tengan diferentes ciclos de floración, porque así disfrutarás siempre de color en la rocalla. También es recomendable que se planten en pequeños grupos de plantas que no vayan a superar las cuatro unidades.

Cubre el resto del terreno

Cuando ya tienes todas las plantas listas, solo restará cubrir el sustrato que no esté plantado. Para ello se puede utilizar piedra decorativa blanca, o también se puede optar por corteza de pino que ayudará a evitar la proliferación de malas hierbas.

Consejos para que la rocalla quede perfecta

Cuando ya tienes tu rocalla totalmente montada, será necesario que te enfoques en los cuidados para que se mantenga en buenas condiciones. Para ello es recomendable lo siguiente:

  • Riego al principio: a pesar de que las rocallas necesitan poca agua, tendremos que asegurarnos de que reciban agua en sequía extrema o en los meses posteriores a su plantación. Lo ideal sería crearla en otoño para que las plantas no se sometan a estrés y que reciban las lluvias de la estación.
  • Cuida el orden: el orden de las plantas será fundamenta, por lo que las más altas deben quedar en la parte trasera y las más bajas en la parte delantera. Asegurándote de que se pueda mezclar la tierra del jardín con arena o gravilla.
  • Retira las malas hierbas: es importante mantener la estética de la rocalla por lo que es necesario eliminar las malas hierbas regularmente. Esto también ayudará a reducir la competencia por los nutrientes. También es importante eliminar las plantas muertas o enfermas, y realizar la poda de las mismas siempre que sea necesario.

Gran parte del éxito de una rocalla en un jardín pequeño serán los cuidados que se tengan con la misma. Además, debes asegurarte de que el drenaje sea suficiente para que las plantas puedan prosperar adecuadamente y así evitar que se vean afectadas negativamente. Lo ideal es que estés vigilando las plantas constantemente para que puedas mantener la estética y la salud de las mismas.

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