Para que tu césped se mantenga en óptimas condiciones el proceso de resiembra es vital, porque permite eliminar las calvas que aparecen por el uso durante todo el verano o todo el invierno. Normalmente, se recomienda un proceso de resiembra del césped cuando las calvas están esparcidas en por lo menos un 50% del jardín.
También es importante saber que las zonas que están amarillentas pueden ser resembradas para que puedas tener un césped más sano y fuerte. Si buscas que tu césped luzca perfecto todo el tiempo te recomendamos que sigas leyendo porque aquí encontrarás todo lo que debes saber sobre la resiembra del césped.
Motivos por los que pueden aparecer calvas en el césped
Cuando aparecen calvas en el césped estas pueden estar originadas por diferentes motivos, dentro de los que los más comunes pueden ser:
- Heladas
- Exceso de sombra
- Calor extremo
- Falta de agua
- Encharcamientos
- Presencia de hongos o insectos en el césped
- Topos o ratones de campo que están afectando tu césped
Antes de reparar las calvas es vital eliminar las causas primero, porque de lo contrario no obtendrás un buen resultado del proceso de resiembra.
¿Qué pasos debemos seguir para resembrar las calvas del césped?
Para que puedas tener un césped perfecto, lo más recomendable es que sigas algunas recomendaciones prácticas para que puedas conseguir que tu césped esté en perfectas condiciones. Para ello, debes seguir estos pasos:
Airea la zona
Siempre será necesario airear la zona afectada con una azada. Durante este proceso se irá aflojando la tierra levemente para retirar todo lo que no sea verde y todas las malas hierbas que puedan existir. Este es un proceso básico en las zonas dañadas donde haya presencia de hongos para evitar su proliferación.
Cuando la tierra esté aireada, tendrás que allanar el terreno para dejarla el terreno totalmente nivelado con la ayuda de un rastrillo.
Abonar
Cuando el terreno esté preparado, será el momento de utilizar abono de implantación y regeneración que tenga un porcentaje de fósforo y potasio altos. De esta forma, el césped nuevo crecerá fuerte y sano.
Debes asegurarte de echar abono de semillas y un recebo esparciéndolo por las zonas calvas del jardín, y debes mezclar bien el abono con la tierra con la ayuda de un rastrillo.
Siembra
El siguiente paso será sembrar, para lo que utilizaremos semillas de césped de calidad que permitan obtener unos resultados de forma rápida. Estas zonas quedarán con césped que no resiste pisadas ni encharcamientos, a pesar de que el césped ya esté creciendo en unos días.
Si las calvas se han producido por falta de luz, tendrás que buscar unas semillas especiales para los casos de falta de luz. Siempre tendrás que sembrar de forma uniforme por toda la superficie, y si es una zona amplia se recomienda hacer dos pasadas perpendiculares.
Cubre la zona
Cuando se ha realizado la siembra, tendremos que cubrir con un sustrato la plantación, siempre tapando las semillas de toda la zona calva. Una vez cubierta toda la zona, tendremos que aplanar suavemente con el rodillo para que la mezcla se compacte y así evitar cualquier hueco de aire que pueda quedar.
Mantenimiento necesario después de la resiembra
Cuando termines el proceso de resiembra de las zonas calvas, es importante tener en cuenta los siguientes aspectos claves para que tu césped pueda crecer con fuerza:
- No se debe pisar la zona donde se realizó la resiembra hasta que pasen de 7 a 10 días como mínimo.
- Para que las semillas germinen debes asegurarte de regar de forma periódica. Si hace calor el regado será más constante, mientras que si no hace demasiado calor el regado debe ser menor, siempre evitando el encharcamiento.
- Nunca se debe realizar un corte a estos brotes nuevos hasta que tengan una altura mínima entre 8 y 10 centímetros o afectaremos negativamente su crecimiento.
¿Cuándo es mejor resembrar las calvas del césped?
Si aparecen calvas en nuestro jardín será importante repararlas lo antes posible para que tengamos un jardín bonito. Esta es una muy buena opción a tener en cuenta, en especial porque podrás recuperar tu jardín sin tener que esperar demasiado. Además, evitarás que las zonas dañadas de tu jardín puedan aumentar.
Si buscas un momento idóneo para hacer la regeneración del césped, lo mejor sería realizar la resiembra durante los meses de febrero o marzo cuando esté terminando el invierno. Otra época ideal para hacer el proceso es en septiembre cuando termina el verano.
Sin embargo, debes tener en consideración que cada césped es un mundo diferente, por lo que debemos fijarnos bien en las características de cada jardín. Recuerda analizar bien las causas que están produciendo estos daños en tu jardín para eliminarlas antes de resembrar tu jardín y así evitar que sigas teniendo este problema en el futuro.
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